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lunes, 18 de octubre de 2021

DOMUND 2021: "Cuenta lo que has visto y oído"


     El Domund 2021, que este año se celebra el 24 de octubre, es una propuesta de volver a la raíz de nuestro ser misionero: «No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído» (Hch 4,20). Del encuentro personal nace esa expresión de los apóstoles en el libro de los Hechos. El evangelizador es la persona que se ha dejado tocar por el dedo amoroso de Dios, capaz de reconstruir lo que en su vida estaba destruido. El misionero es aquel que ha reconocido a su Señor al partir el Pan y no puede, no quiere vivir ya sin gustarlo. El apóstol de Cristo es quien ha descubierto que Jesús es ese tesoro escondido, esa perla preciosa, ese amigo, compañero de viaje, por el que vale la pena dejarlo todo y entregarse. Sí, ellos entienden que no pueden dejar de hablar de lo que el Señor ha sido capaz de hacer en sus vidas.

Más información en domund.es
Mensaje del Papa Francisco, pulse aquí.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Domund 2020: "Aquí estoy, envíame".

    Un año más arranca la campaña del Domund, la Jornada Mundial de las Misiones convocada por el Papa para implicar a todos en la misión de la Iglesia. Celebrada sin interrupción desde 1926, el Domund se enfrenta este año a una situación difícil por la pandemia. La jornada se celebrará el domingo 18 de octubre bajo el lema: "Aquí estoy, envíame". La misión tiene, desde su origen, la dinámica del envío. El Padre envía al Hijo y al Espíritu Santo; Jesús envía a sus discípulos a anunciar el Evangelio a todas las gentes. Toda la historia de la Iglesia se ha tejido con envíos de misioneros que, desde sus comunidades de origen, han salido a anunciar a Cristo con obras y palabras, formando nuevas comunidades.

    Una familia con cinco hijos en Tanzania. Una religiosa médico en Camerún. Un religioso profesor en Vanuatu. Un sacerdote en Japón y otro en la selva amazónica en Perú. ¿Qué tienen en común? Una llamada de Dios, a la que todos respondieron “Aquí estoy, envíame”, tal como reza el lema del Domund, la gran fiesta de las misiones de la Iglesia universal. Y precisamente por ello, son los protagonistas del vídeo del Domund de este año, en el que se muestra la belleza de la misión universal en una variedad de carismas, localizaciones y tareas. De carácter testimonial, pretende acercar sus historias a los colegios y parroquias que este año no podrán recibir la visita física de misioneros, como era tradición.

    “A nosotros nadie nos paga por estar aquí”, explican Juan Pablo Trenor y María Martínez, una familia del Camino Neocatecumenal con cinco hijos que viven en Arusha (Tanzania). Entre cortes de luz y agua, con un idioma que desconocían, viven con sus hijos su vida de fe y acompañan la pastoral de la parroquia. Ellos participan en el vídeo del Domund de este año, al igual que Rosario García, médico, misionera de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, que ofrece en medio de la selva de la diócesis de Yaundé un hospital, donde van muchos enfermos a curarse o a morir con dignidad.

    Estos testimonios se unen a los de Antonio López García Viejo –hermano corazonista misionero en Vanuatu (Oceanía)-, Pablo Seco –sacerdote diocesano en Japón-, o Alfonso Tapia –sacerdote diocesano en la selva amazónica-. Todos ellos, desde su particularidad, muestran cómo la Iglesia ha seguido adelante con el mandato de Jesús de ir y hacer discípulos hasta los confines de la tierra. Las diócesis en las que están estos misioneros no podrían subsistir sin la ayuda del Domund.

    En estas circunstancias se ha puesto de manifiesto que el papel de la Iglesia es crucial para los más necesitados en países de África, Asia y América. Allí la Iglesia está en primera línea en la lucha contra el virus, la pobreza y el hambre. El Domund es una oportunidad para apoyar su trabajo, y conseguir que las diócesis puedan seguir abiertas en esta crisis sanitaria.

    Esta situación urge a los cristianos a hacer más patente, si cabe, su compromiso con la misión en esta campaña. Los enviados a los Territorios de Misión cuentan con quienes participan cada año en el Domund con su tiempo, su donativo y su oración.






martes, 15 de octubre de 2019

DOMUND 2019: "Bautizados y enviados"

No sé si este año el Domund va a ser especial o va a pasar desapercibido. Y lo peor de todo es que no sé qué es mejor… Este Domund se celebra en el Mes Misionero Extraordinario (MME), convocado por el papa Francisco hace dos años y para el que nos hemos estado preparando desde entonces con toda ilusión e imaginación. Por eso, este Domund puede ser singular, y lo podremos vivir con más entusiasmo y más visibilidad. Pero, al mezclarse los dos eventos, también puede parecer que no se celebre la Jornada… En cualquier caso, este año todo es extraordinario y tiene un sentido más profundo y misionero.

“Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo” es el lema que el Santo Padre propuso para este gran acontecimiento que es el Mes, y “Bautizados y enviados” es el lema del Domund 2019 para el 20 de octubre. ¿Cómo no ser conscientes de que el bautismo es el comienzo de esta apasionante aventura de amor que es ser discípulo misionero de Cristo? Todos, según nuestras posibilidades y capacidades, somos discípulos, es decir, seguidores no de una ideología, una forma de vida o una doctrina, sino del mismo Redentor, del Salvador, del Señor; de Aquel que nos ha hecho hermanos entre nosotros, hijos de un mismo Padre, y también miembros de su cuerpo y parte de su ser. Por ese bautismo somos misioneros; no vendemos ni imponemos: mostramos con nuestra vida y palabras a Quien ha cambiado nuestra existencia y ha hecho posible que crezca en nosotros la esperanza, la alegría, el amor.

En el Mensaje del Santo Padre para esta Jornada, Francisco nos recuerda el motivo de una celebración tan especial como el MME: el centenario de la publicación de Maximum illud por Benedicto XV. Y nos recuerda que tú, que yo somos misión; es más, añade el adverbio “siempre” —“yo soy siempre una misión; tú eres siempre una misión”—, como queriendo hacernos conscientes de que todos los momentos y ámbitos de nuestra vida son propicios para transmitir nuestra fe en Cristo. Además, lanza un importante llamamiento: “También hoy la Iglesia sigue necesitando hombres y mujeres que, en virtud de su bautismo, respondan generosamente a la llamada a salir de su propia casa, su propia familia, su propia patria, su propia lengua, su propia Iglesia local. […] La missio ad gentes, siempre necesaria en la Iglesia, contribuye así de manera fundamental al proceso de conversión permanente de todos los cristianos”. ¡Qué importante hoy es hacer presente la vocación misionera!

Francisco termina haciendo una referencia expresa a las Obras Misionales Pontificias: “Las OMP manifiestan su servicio a la universalidad eclesial en la forma de una red global que apoya al Papa en su compromiso misionero mediante la oración, alma de la misión, y la caridad de los cristianos dispersos por el mundo entero”. El Domund de este año, de este Mes, no es una Jornada más: es la oportunidad de hacer conscientes a todos los creyentes de que la misión es la razón de ser de la Iglesia, también hoy. Y de que Cristo sigue llamando a sus discípulos a “ir al mundo entero”, “enseñando a guardar todo lo que os he mandado” (cf. Mc 16,15; Mt 28,20).

La Santa Sede ha publicado una preciosa Guía para el MME, disponible en www.october2019.va. En ella se nos dan argumentos teológicos, pastorales y bíblicos para celebrar este Mes. Además, se nos presenta el ejemplo de testigos de la misión que han vivido entregándose por la evangelización de los pueblos; joyas de nuestra historia cristiana, que alientan nuestra fe y nuestros deseos de ser apóstoles. Y se nos ofrece también una reflexión misionera a partir de las lecturas bíblicas de la eucaristía de cada día de octubre.

En cada diócesis de España habrá muchas actividades y proyectos para celebrar este Domund y este MME; pero hay algo que tendremos antes de nada y todos juntos: el Congreso Nacional de Misiones. Del 19 al 22 de septiembre, en Madrid (ver www.omp.es), personas que han puesto su inteligencia y su ciencia al servicio de la misión van a abrirnos los ojos y el corazón a una visión mayor de la Iglesia. Pero la ciencia sin oración no es creyente; de ahí las eucaristías y las vigilias de oración de cada día del Congreso. Y por las tardes, mesas redondas con testigos directos de la misión en todos los continentes. Un Congreso que no es para “expertos”: ¡es para creyentes y para quienes son conscientes de que son misioneros!

José María Calderón
Director de OMP en España


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sábado, 20 de octubre de 2018

XXIX Domingo del Tiempo Ordinario.

     Se lee hoy un trozo del cuarto cántico del Siervo sufriente de Isaías. En él se presenta al Siervo de Dios que lleva su obediencia hasta la entrega de la propia vida en muerte cruenta. Nos narra el profeta el resultado de esta entrega: su dolor ha salvado a los hombres del castigo que merecían por sus pecados. El Salmo 32 nos recuerda algunas de las maravillas que Dios ha obrado en favor de su pueblo, para que aumente nuestra fe y esperanza en el plan salvador de Dios, que a pesar de la muerte del Justo, sus ojos siguen clavados en sus fi eles para librarlos de la muerte. 
     La carta a los Hebreos nos ayuda a identificar al Siervo de Dios con Jesús. Interpreta la muerte de Jesús en clave sacrificial. Con su actitud obediente al plan divino, Jesús es presentado como el sumo sacerdote que entrega su propio cuerpo para la remisión de los pecados. Él es el sumo sacerdote que se compadece de nuestras debilidades, por eso se entregó por nosotros y nos abrió la puerta del cielo.      Por último, Marcos nos refiere una vez más la incapacidad de los discípulos para comprender. Por un lado, Jesús que habla de dar la vida y, por otro, los apóstoles preocupados sólo de la gloria terrena con los primeros puestos. El Evangelio nos deja patente que no sólo basta la cercanía física a Jesús, sino que hace falta algo más, hay que acompañarlo hacia su Pasión y verlo morir para convertirse en testigos de algo grande: que Dios ha enviado a su Hijo para rescatarnos de la muerte. El camino del servicio y la entrega tiene un precio alto, y Jesús está dispuesto a asumirlo; de su mano, iremos comprendiendo que el grano de trigo dará fruto si de verdad muere.
     La Jornada Mundial de las Misiones, el Domund, que hoy celebramos, nos invita a trabajar por “cambiar el mundo”. El Mensaje del Papa para esta Jornada indica que la misión es propia de corazones jóvenes que contribuyen “al crecimiento cultural y humano de tanta gente sedienta de Verdad”. Estamos, pues, invitados a llevar el Evangelio a todos los que no conocen a Dios. Si anunciamos la Buena Noticia y contribuimos a formar una sociedad más justa y más fraterna, el mundo cambiará.
     Pongamos nuestro pequeño grano de arena para que esto ocurra y Dios sea conocido en toda la Tierra.

    Les dejamos el enlace con las lecturas y un video del Evangelio.


     

viernes, 12 de octubre de 2018

Domund 2018: Cambia el Mundo






EL GRAN CAMBIO ES DESDE DENTRO
Anastasio Gil
Director de OMP en España


     Hace 99 años, el planeta estaba convulsionado por los efectos de la I Guerra Mundial. Hacía poco que esta había concluido, pero sus efectos devastadores se podían palpar en la sociedad. La Iglesia también sentía que algo importante estaba cambiando el mundo. La actividad misionera había recibido un fuerte zarpazo por la “baja” de tantos misioneros europeos que, por efectos de la situación, habían regresado a sus orígenes o habían abandonado la barca. A ello se sumaba un hecho que ahora, desde la perspectiva histórica, somos capaces de valorar: la falta de vocaciones nativas. Las Iglesia nacientes se habían acostumbrado a “recibir”; nunca habían sentido la necesidad de “dar” de sí mismas. Parecía que los misioneros venían de lejos con los bolsillos llenos de viandas.

     En estas circunstancias, el papa Benedicto XV publica la carta apostólica Maximum illud, sobre la urgencia de la actividad misionera de la Iglesia. Era el 30 de noviembre del año 1919. En ella el Pontífice denunciaba proféticamente la necesidad de cambiar el mundo, cambiar los corazones, desde dentro. Es profética, porque hasta la fecha la idea era que, si algo podía producir un cambio, vendría desde fuera. Grave error. Benedicto XV señala que la transformación que necesita la humanidad brotaría de las comunidades cristianas que estaban naciendo en distintos puntos del mundo. ¿Adónde apunta el Papa? A las vocaciones al sacerdocio y la vida consagrada que Dios estaba suscitando en las Iglesias jóvenes.

     Estas intuiciones del Papa estaban en sintonía con algunas iniciativas que el Espíritu Santo había ido suscitando en laicos sencillos y anónimos. Iniciativas que, de manera providencial, asume como propias y que serían, poco después, las Obras Misionales Pontificias de Propagación de la Fe, Infancia Misionera y San Pedro Apóstol. Al comprobar que la Iglesia se había puesto en marcha para orar juntos y colaborar con los que eran enviados a la misión, el papa Pío XI establece, el 14 de abril de 1926, una Jornada Mundial de las Misiones que se celebraría, a partir de ese mismo año, el penúltimo domingo de octubre. Así, nos situamos hoy en el 92 aniversario de este día que conocemos con el acrónimo “Domund”.

“Discípulos misioneros”

    La lectura de las últimas cartas del papa Francisco, incluso el Mensaje que ha entregado a la Iglesia con motivo de la Jornada de este año, junto a su discurso a los directores nacionales de OMP el pasado 1 de junio, nos lleva a comprobar que hay motivos sobrados para asumir las preocupaciones que promovieron la publicación de la Maximum illud de Benedicto XV, cuyo centenario celebraremos el próximo año. No es el momento ni el espacio para enumerar o analizar lo que es reiteradamente recordado por Francisco, pero sí para desvelar alguna de sus preocupaciones por las que el Papa invita, más aún, urge a la Iglesia a una renovación profunda en el ámbito de la misión.

    De la recurrente repetición de expresiones de carácter misionero que han hecho fortuna en el lenguaje eclesial merece la pena destacar la de “discípulos misioneros”, felizmente acuñada en Aparecida, que ilumina esta Jornada del Domund y justifica su propuesta: “Cambia el mundo”. “Discípulos” es la condición esencial de quien se ha sentido llamado a tomar parte en el anuncio del Evangelio, movido por esa “pasión por Jesús” que es la misión. Este es, en definitiva, el mandato del Señor: “haced discípulos”. A la hermosa realidad del discipulado se suma la de ser “misioneros”, que no es un simple adjetivo de operatividad, sino la expresión de quien tiene “pasión por el pueblo” (cf. EG 268). Es la dimensión cósmica y universal del anuncio de la Buena Nueva. Esta es la razón por la que Francisco insiste reiteradamente en la necesidad de la renovación y conversión del corazón, que comporta una refundación, una recalificación según las exigencias del Evangelio.

     Las recientes palabras del Santo Padre a los directores nacionales de OMP son prueba de ello: “No se trata simplemente de replantear las motivaciones para mejorar lo que ya hacéis. La conversión misionera de las estructuras de la Iglesia requiere santidad personal y creatividad espiritual. Por lo tanto, no solo renovar lo viejo, sino permitir que el Espíritu Santo cree lo nuevo, […] haga nuevas todas las cosas. Él es el protagonista de la misión: es él el “jefe de la oficina” de las Obras Misionales Pontificias. Es él, no nosotros”.

Cambia el mundo

     La Dirección Nacional de las Obras Misionales Pontificias en España ha propuesto, en efecto, como lema para el Domund 2018, “Cambia el mundo”. La apuesta es audaz y atrevida. Produce una cierta sonrisa de incredulidad. Sin embargo, no es otra cosa que lo que hace la Iglesia desde su nacimiento, lo que hacen los misioneros cuando son enviados al mundo, lo que hace cualquier cristiano que se ha tomado en serio el ser discípulo misionero.

     El cambio que promueve el Domund nace del corazón donde ha entrado Dios. Desde un corazón que ama se vence el egoísmo, se deja de pensar solo en las necesidades propias y se comienza a pensar en las necesidades de los demás. Se sale, de las cuatro paredes del confort, al mundo sin fronteras. El Señor da fuerza y acompaña a quien emprende este camino, que es el camino del discípulo misionero. “Esta transmisión de la fe, corazón de la misión de la Iglesia, se realiza por el «contagio» del amor, en el que la alegría y el entusiasmo expresan el descubrimiento del sentido y la plenitud de la vida. La propagación de la fe por atracción exige corazones abiertos, dilatados por el amor”, dice el papa Francisco en su Mensaje para esta Jornada Mundial de las Misiones.

     Una mirada a los pueblos evangelizados desde el minuto cero certifica que este cambio es susceptible de llevarse a cabo, porque no se trata de planes que no se puedan abarcar, sino de acciones que se puedan realizar. Por eso, no se puede hablar de la evangelización como algo “teórico”, sino como una transformación real. De hecho, Obras Misionales Pontificias propone a los misioneros como ejemplo de que el cambio en el mundo es posible. Ellos lo provocan con su “vida y obra”; con acciones concretas que han transformado la realidad de pueblos y personas con nombre y apellido. Solo desde esa “proximidad” se va produciendo poco a poco el cambio global.

     Y es que el gran cambio que transforma los corazones esclavizados por el individualismo, el espiritualismo, el encerramiento en pequeños mundos, la dependencia, la instalación, la repetición de esquemas ya prefijados, el dogmatismo, la nostalgia, el pesimismo, el refugio en las normas, llega a través de cambios pequeños, es posible y está al alcance de todos: “Se trata de no tener límites para lo grande, para lo mejor y más bello, pero al mismo tiempo concentrados en lo pequeño, en la entrega de hoy. Por tanto, pido a todos los cristianos que no dejen de hacer cada día, en diálogo con el Señor que nos ama, un sincero «examen de conciencia»” (GE 169).



sábado, 10 de febrero de 2018

VI Domingo del Tiempo Ordinario

    En este VI domingo del Tiempo Ordinario, y festividad de la Virgen de Lourdes, la Iglesia nos invita a celebrar la Jornada Mundial del Enfermo. Una celebración que, en España da inicio a la Campaña que discurrirá hasta la Pascua del enfermo el VI domingo de Pascua.

    El tema de esta Jornada es «Acompañar a la familia en la enfermedad». Todos vivimos en el marco de una familia, y cuando uno enferma, enferma toda la familia.

    También hoy celebramos la Campaña contra el Hambre con el lema "Compartir lo que importa". Otra situación que, al igual que la enfermedad, va íntimamente relacionada con la familia.
Luchar contra el hambre es nuestra misión, porque el hambre no es una fatalidad o un destino irreparable para muchas personas. Durante 2018 Manos Unidas continuará trabajando para poner en común experiencias, iniciativas y propuestas que nos ayuden a vivir la solidaridad.

    Compartir lo que importa es poner en común nuestra vida, nuestros bienes y nuestro compromiso por un mundo mejor en el que los derechos humanos sean respetados y donde cada persona pueda disponer de los medios necesarios para vivir con dignidad.

    En ambas situaciones, hambre o enfermedad, la Iglesia tiene que estar volcada con la familia que las sufra, tratando de acompañar, aliviar, y crear las condiciones para que estas situaciones les afecten lo menos posible a quienes viven dentro de la comunidad parroquial.

    Que María, Madre, nos impulse en esta preciosa misión.

    Les dejamos el enlace con las lecturas y un video del Evangelio.


sábado, 21 de octubre de 2017

XXIX Domingo del tiempo Ordinario

    Hoy es el día del Domund, la Jornada Mundial de las Misiones que celebra toda la Iglesia. El Mensaje que el papa Francisco nos dirige con este motivo nos recuerda que la misión es el corazón de la fe cristiana, y el lema de la Jornada nos invita a ser valientes porque la misión nos espera.
    Es una renovación de nuestra fe, que se expresa en el deseo valiente de compartir con el mundo entero la gracia del encuentro con Jesucristo. Hablar de las misiones recuerda también la generosidad de la Iglesia española, al haber compartido el Evangelio gracias a tantos misioneros y misioneras que han dado sus vidas por esta causa. 
    En el Evangelio, encontramos la actualidad de un mundo que se olvida de Dios y separa sin discernimiento lo humano y lo divino. Hoy también hay creyentes dispuestos a echar una mano en favor de toda promoción social de los más vulnerables, pero que “pasan” del mensaje transformador del Evangelio; o que solo miran lo espiritual y “pasan” de la dignidad real de tantísimos hermanos que sufren. Jesús responde con un “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. En esta línea, la misión renueva el compromiso de promover el bien integral de todo ser humano, llevando el Evangelio a todos. 
    Jesús ha puesto la perfección del Padre celestial como ideal máximo para todo discípulo suyo (cf. Mt 5,48); así nos ha enseñado a abrirnos a los demás como el Padre, en la más absoluta gratuidad. Desde ahí, los misioneros han acogido con valentía la misión de ser bálsamo de las heridas de la humanidad. Encuentran así pleno sentido las palabras del Papa en su Mensaje para el Domund: “El mundo necesita el Evangelio de Jesucristo como algo esencial. Él, a través de la Iglesia, continúa su misión de Buen Samaritano, curando las heridas sangrantes de la humanidad, y de Buen Pastor, buscando sin descanso a quienes se han perdido por caminos tortuosos y sin una meta. Gracias a Dios no faltan experiencias significativas que dan testimonio de la fuerza transformadora del Evangelio”.
    La misión está fundada sobre esta transformación del Evangelio, que trae una alegría contagiosa. El que conoce a Cristo encuentra una vida nueva, que lo libera del egoísmo y es fuente de creatividad en el amor; una vida nueva capaz de estrechar lazos con los demás e ir en peregrinación hacia los diversos desiertos y experiencias de sufrimiento, con la esperanza cierta de que con Dios podemos hacer frente a todo mal. Por ello, uno puede ofrecer su vida con valentía e ir lejos, a los hermanos, para que gocen de esa misma alegría.
 
    Les dejamos el enlace con las lecturas y un video del Evangelio.



lunes, 16 de octubre de 2017

DOMUND 2017: "Sé valiente, la misión te espera".

 DOMUND 2017
"Sé valiente, la misión te espera".
22 de octubre

“Sé valiente”. El papa Francisco invita continuamente a tener el valor de retomar la audacia del Evangelio. Coraje y valentía para salir de nosotros mismos, para resistir la tentación de la incredulidad, para gastarnos por los demás y por el Reino, para soñar con llegar al más apartado rincón de la Tierra. Es la hora de tener valor para tomar parte en la actividad misionera de la Iglesia.

“La misión te espera”. Hasta el último confín, sin límites ni fronteras. Todos estamos llamados a la misión. El anuncio del Evangelio se ha transformado en una necesidad del creyente: es como la respiración. La mayoría de los bautizados viven la misión en el lugar donde habitan, algunos son enviados por la Iglesia a otros ámbitos geográficos; pero todos sienten la necesidad de transformar su existencia en un compromiso misionero.

Mensaje del Papa Francisco: https://www.omp.es/mensaje-del-papa/
Más información: https://www.omp.es/domund/

Oración:

viernes, 21 de octubre de 2016

XXX Domingo del Tiempo Ordinario

    Celebramos el XXX Domingo del Tiempo Ordinario y el DOMUND, con el lema“Sal de tu tierra”. La Jornada nos propone el ejemplo de los misioneros y misioneras, que lo han dejado todo para salir de su tierra e ir hacia los que no conocen a Cristo. Todos y cada uno, y nuestra entera comunidad cristiana, estamos llamados a salir de nosotros mismos, a ser lo que el papa Francisco llama “una Iglesia en salida”.
     Jesús nos propone hoy en el Evangelio las disposiciones interiores para orar bien y ser escuchados por Dios.  Se contraponen dos personajes que oran, un fariseo lleno de autocomplacencia y un publicano rebosante de humildad. La acción de gracias del fariseo, realmente no va dirigida a Dios, sino a sí mismo, ya que está convencido de ser justo por sus propias fuerzas, ya que no es como los demás que son “pecadores”, pues lo hace todo según la “Ley de Dios”. Este fariseo se considera “bueno” por naturaleza y sólo espera la aprobación sin más de Dios. Por otro lado, el publicano no justifica lo que ha hecho, sino que se reconoce pecador tal cual y desde ahí busca la reconciliación (“ten compasión de mí”). 
      Al final, el que es escuchado por Dios y reconciliado es el publicano, y no porque sus pecados fueran leves, sino porque fueron dirigidos a Dios del modo justo: reconoce su culpa con sinceridad y sabe que sólo de Dios puede venir el perdón. 
     Jesús nos enseña que para agradar a Dios hay que dirigirse a él con tres actitudes: 1. Humildad para reconocer el pecado, sin tener que compararse con nadie; 2. Confianza porque de Dios viene el perdón y Él escucha siempre al humilde (1ª lectura); 3. Perdón y comprensión por los otros “todos me abandonaron y nadie me asistió, que Dios lo los perdone” (2ª lectura). 
     La parábola evangélica incide que el comportamiento justo del hombre pasa por la humildad y no por el orgullo. La humildad abre paso en el corazón a la idea, recurrente en Pablo, de que nadie es justo por sí mismo, sino que la justificación es sólo obra de la misericordia de Dios

    Les dejamos el enlace con las lecturas de este domingo y un video del Evangelio:





domingo, 9 de octubre de 2016

DOMUND 2016: "Sal de tu tierra"

DOMUND 2016.
23 de octubre.
XXX Domingo del T. Ordinario.

      Con el lema "Sal de tu tierra", el papa Francisco nos invita a salir de nosotros mismos, de nuestras fronteras y de la propia comodidad, para, como discípulos misioneros, poner al servicio de los demás los propios talentos y nuestra creatividad, sabiduría y experiencia. Es una salida que implica un envío y un destino. La expresión resulta evocadora del origen del que parte el misionero que es enviado a la misión, y también del destino al que llega. La misión ad gentes es universal y no tiene fronteras. Solo quedan excluidos aquellos ámbitos que rechazan al misionero. Aun así, también en ellos se hace presente con su espíritu y su fuerza.

Mensaje del Papa Francisco: 

Oración: http://www.omp.es/OMP/domund/jornada/materiales/Oracion.pdf

Video DOMUND 2016: "Dios te hizo a ti":