lunes, 31 de octubre de 2016
domingo, 30 de octubre de 2016
Horario Eucaristías Día de Todos los Santos y Fieles Difuntos 2016
- 10:00 HORAS EN LA MILAGROSA
- 11:00 HORAS EN SAN LORENZO
- 12:00 HORAS EN EL CEMENTERIO PARROQUIAL
- 16:00 HORAS EN EL CEMENTERIO PARROQUIAL
- 17:00 HORAS EN EL CEMENTERIO PARROQUIAL
-18:00 HORAS EN EL CEMENTERIO PARROQUIAL
MIÉRCOLES 2, DÍA DE LOS FIELES DIFUNTOS
- 17:00 HORAS EN EL CEMENTERIO PARROQUIAL
- 19:00 HORAS EN SAN LORENZO
HORARIO APERTURA CEMENTERIO PARROQUIAL:
- 31 DE OCTUBRE Y 1 DE NOVIEMBRE : 08:00 A 18:30 HORAS
- 2 DE NOVIEMBRE: 08:00 A 18:00 HORAS
sábado, 29 de octubre de 2016
XXXI Domingo del Tiempo Ordinario
Celebramos el XXXI Domingo del Tiempo Ordinario y la misericordia es la auténtica expresión de la omnipotencia divina. Tal afirmación se funda en el hecho de que, por haberlas llamado al ser, el espíritu incorruptible de Dios está en todas las cosas (Sab 12,1). Dios se manifiesta como el “soberano” que ama la vida, a todas sus criaturas (Sal 144,9), lo que lleva al sabio a percibir en el poder divino la raíz de su compasión, más que de su severidad. Por ello, el hombre debe extraer la lección de esta moderación de Dios (Sab 12,19), de modo que tal comportamiento se convierte en modelo para el ser humano, que es invitado a amar a sus semejantes.
Ésta es la experiencia de Zaqueo, un pecador despreciado, que en un encuentro decisivo se convierte en beneficiario de la gracia divina manifestada por la presencia salvadora del Hijo del Hombre (Lc 19,10), proporcionándole una razón de ser, de creer y de obrar por caridad como respuesta al don recibido. Así, Zaqueo que acoge y es acogido, se hace digno de la llamada (2Tes 1,11) dando frutos de penitencia e imitando la generosidad de Dios.
Les dejamos el enlace con las lecturas del día y un video del Evangelio.
jueves, 27 de octubre de 2016
Noviembre, mes de la esperanza.
Nos acercamos con esperanza a nuestros lugares santos, en ellos descansan en la paz nuestros seres queridos, aquellos con quienes compartimos ilusiones y esperanzas en esta vida y que en muchas tareas nos ayudaron a crecer también como cristianos.
A propósito de la muerte, los nativos de la selva brasileña, los guaraníes, que tienen un profundo sentido de la vida y respeto por la naturaleza, explican a sus niños que la otra vida es parte de esta, y que como un río tiene dos orillas; la primera es donde nacemos, la cual según vamos creciendo vamos adentrándonos en él, nadando hacia el otro lado. A veces nos detiene en ese avanzar las dudas, los miedos, el desencanto… y corremos el riesgo de ser arrastrados por el ímpetu de la corriente, es decir, el pecado, la violencia, el odio, el egoísmo… Pero que si nos damos cuenta seguimos luchando para alcanzar el otro lado. Después de muchos años llegamos y encontramos allí a nuestros seres queridos que nos estaban alentando. En ambos lados del río Dios nos guía y nos hace ver la importancia de este tránsito, cruzando desde una orilla hacia la otra.
Esta bonita historia, narrada aquí con brevedad, nos sitúa en unas fechas que nos lleva a la esperanza en Cristo, él nos sostiene con su brazo de amigo y nos señala el camino que lleva al Padre, donde el Espíritu Santo se preocupa en la Iglesia de darnos ánimo para llegar al Reino.
Elías F. Zait León, párroco.
Noviembre 2016.
viernes, 21 de octubre de 2016
XXX Domingo del Tiempo Ordinario
Celebramos el XXX Domingo del Tiempo Ordinario y el DOMUND, con el lema“Sal de tu tierra”. La Jornada nos propone el ejemplo de los misioneros y misioneras, que lo han dejado todo para salir de su tierra e ir hacia los que no conocen a Cristo. Todos y cada uno, y nuestra entera comunidad cristiana, estamos llamados a salir de nosotros mismos, a ser lo que el papa Francisco llama “una Iglesia en salida”.
Jesús nos propone hoy en el Evangelio las disposiciones interiores para orar bien y ser escuchados por Dios. Se contraponen dos personajes que oran, un fariseo lleno de autocomplacencia y un publicano rebosante de humildad. La acción de gracias del fariseo, realmente no va dirigida a Dios, sino a sí mismo, ya que está convencido de ser justo por sus propias fuerzas, ya que no es como los demás que son “pecadores”, pues lo hace todo según la “Ley de Dios”. Este fariseo se considera “bueno” por naturaleza y sólo espera la aprobación sin más de Dios. Por otro lado, el publicano no justifica lo que ha hecho, sino que se reconoce pecador tal cual y desde ahí busca la reconciliación (“ten compasión de mí”).
Al final, el que es escuchado por Dios y reconciliado es el publicano, y no porque sus pecados fueran leves, sino porque fueron dirigidos a Dios del modo justo: reconoce su culpa con sinceridad y sabe que sólo de Dios puede venir el perdón.
Jesús nos enseña que para agradar a Dios hay que dirigirse a él con tres actitudes: 1. Humildad para reconocer el pecado, sin tener que compararse con nadie; 2. Confianza porque de Dios viene el perdón y Él escucha siempre al humilde (1ª lectura); 3. Perdón y comprensión por los otros “todos me abandonaron y nadie me asistió, que Dios lo los perdone” (2ª lectura).
La parábola evangélica incide que el comportamiento justo del hombre pasa por la humildad y no por el orgullo. La humildad abre paso en el corazón a la idea, recurrente en Pablo, de que nadie es justo por sí mismo, sino que la justificación es sólo obra de la misericordia de Dios
Les dejamos el enlace con las lecturas de este domingo y un video del Evangelio:
lunes, 17 de octubre de 2016
Encuentro Diocesano de Cáritas en Teror
Nuestro grupo de Cáritas Parroquial asistió el pasado sábado al Encuentro de Agentes de Cáritas en Teror. Un encuentro en el que participaron agentes de toda la diócesis. Una jornada festiva en la Villa Mariana, bajo el manto protector de nuestra madre la Virgen del Pino.
sábado, 15 de octubre de 2016
XXIX Domingo del Tiempo Ordinario
En este XXIX Domingo, el Evangelio de Lucas nos presenta una parábola que pone en escena dos personajes: un juez sin escrúpulos y una viuda aguerrida. La viuda reclama al juez que le haga justicia y él, a pesar de su maldad, escucha su queja insistente solo para librarse de ella.
La enseñanza es evidente: se debe orar sin desfallecer ya que si el juez, siendo malo, atendió a su petición con tal de zafarse de ella, cuanto más Dios, el sumo bien, hará justicia a sus elegidos que claman noche y día. La parábola compara a los elegidos, la Iglesia, con una viuda. La comunidad cristiana vive en el hoy de la historia bajo el signo de la cruz y la indigencia. Pero esta situación de postración no le debe hacer desesperar. Dios, «el guardián de Israel» (Salmo), oye a sus elegidos. Desde hoy está permitida la esperanza.
Es verdad que esta esperanza no debe ser triunfalista. Seguimos en un mundo donde poderes arbitrarios y opresivos, como los del juez inicuo, oprimen a los pequeños. Pero es preciso seguir orando y luchando, como Timoteo en la segunda lectura, predicando la Palabra a tiempo y a destiempo. Dios es fiel y, por muy alejada que parezca, su intervención final es segura. ¿Encontrará el Hijo del Hombre esta fe en la tierra?
En la primera lectura, hemos escuchado un testimonio bíblico del poder de la oración. Israel venció a Amalec no por la fuerza de su ejército, sino por el favor de Dios, que suplicó Moisés desde el monte con los brazos extendidos. Los santos padres interpretaron este gesto como prefiguración de los brazos extendidos de Cristo en la cruz, cuya oración postrera nos trajo el perdón y la redención. La fe es grito y hay que orar sin desmayo.
La enseñanza es evidente: se debe orar sin desfallecer ya que si el juez, siendo malo, atendió a su petición con tal de zafarse de ella, cuanto más Dios, el sumo bien, hará justicia a sus elegidos que claman noche y día. La parábola compara a los elegidos, la Iglesia, con una viuda. La comunidad cristiana vive en el hoy de la historia bajo el signo de la cruz y la indigencia. Pero esta situación de postración no le debe hacer desesperar. Dios, «el guardián de Israel» (Salmo), oye a sus elegidos. Desde hoy está permitida la esperanza.
Es verdad que esta esperanza no debe ser triunfalista. Seguimos en un mundo donde poderes arbitrarios y opresivos, como los del juez inicuo, oprimen a los pequeños. Pero es preciso seguir orando y luchando, como Timoteo en la segunda lectura, predicando la Palabra a tiempo y a destiempo. Dios es fiel y, por muy alejada que parezca, su intervención final es segura. ¿Encontrará el Hijo del Hombre esta fe en la tierra?
En la primera lectura, hemos escuchado un testimonio bíblico del poder de la oración. Israel venció a Amalec no por la fuerza de su ejército, sino por el favor de Dios, que suplicó Moisés desde el monte con los brazos extendidos. Los santos padres interpretaron este gesto como prefiguración de los brazos extendidos de Cristo en la cruz, cuya oración postrera nos trajo el perdón y la redención. La fe es grito y hay que orar sin desmayo.
Les dejamos el enlace de las lecturas de este domingo y un video del Evangelio.
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