Nuestra parroquia fue escenario de un concierto navideño, el domingo 17 de diciembre, a cargo del Coro Juvenil de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria que dirige Marcela Garrón. Una interpretación magistral de diferentes cantos como Noche de Paz, Blue Christmas, Jesus Christ Superstar o Jingle Bells, acompañados al piano por Eduardo Corcuera y en el violonchelo por Pablo Henríquez.
Agradecer a Marcela Garrón por elegirnos, por su dedicación y trabajo, a las administraciones públicas colaboradoras y a las personas que se han volcado y han hecho posible este acto tan emotivo y entrañable, que nos conduce a la Natividad del Señor.
El III Domingo de Adviento, también llamada Domingo Gaudete, domingo de la alegría, la liturgia nos invita a vivir anticipadamente la alegría ante la aproximidad del encuentro con Jesús en la Nochebuena. Además,la liturgia también nos invita a fijarnos en la figura de Juan el Bautista, que dijo de si mismo que él no era la luz sino testigo de la luz. Un testigo es alguien que tiene experiencia, que ha vivido, o que al menos a visto una determinada situación y puede hablar de ella con conocimiento de causa. Juan el Bautista ha vivido la experiencia del encuentro con Dios durante toda su vida, desde el seno de su madre Isabel cuando saltó de alegría al descubrir la presencia de Jesús en el seno de la Virgen, durante toda su misión de anunciar la presencia de Jesús en medio del pueblo, y hasta el final de su vida ya en la cárcel, como profeta.
Él fue testigo de la presencia de Dios entre los hombre, por eso pudo anunciarla. Los cristianos estamos también llamados a ser testigos de Jesús y del Evangelio. Pero para que nuestro testimonio sea creíble y capaz de convencer a otro, para que sea verdadero, hemos de hacer primero experiencia profunda de encuentro y relación con el Señor.
La liturgia de hoy por tanto, nos hace una misma invitación a vivir dos realidades diferentes. Primero, saber descubrir al Señor en nuestras vidas, tener una relación profunda con él y hacer experiencia real de él para así poder ser testigo eficaz y valiente de su amor, y poder dar un testimonio verdadero que sea fecundo para los demás. Y segundo, vivir la experiencia de la alegría sean cual sean las circunstancias de nuestra vida, sabiendo que la verdadera alegría no nace y crece solo en los momentos buenos de bienestar, risas, de prosperidad y ausencia de problemas, sino también, y sobre todo, en los momentos de dolor, dificultad y de prueba. Para el cristiano la verdadera alegría tiene que permanecer siempre por encima de las circunstancias, porque la verdadera alegría es Jesucristo, y él permanece siempre sean como sean nuestras situaciones. Los cristianos estamos llamados a ser y debemos ser siempre personas alegres, como nos recordará San Pablo en la Segunda Lectura. Pues nuestra alegría reside en Jesús.
En la tercera semana del Adviento pidamos al Señor, por medio de María, testigo de Jesucristo por excelencia y mujer de la alegría, que nos conceda la gracia del Espíritu Santo, que nos ayude a vivir en plenitud esta invitación a ser testigos de la alegría.
Les dejamos un enlace con las lecturas y un video del Evangelio.
Nuestra parroquia será escenario, este domingo 17, de un concierto navideño a cargo del Coro Juvenil de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria que dirige Dña. Marcela Garrón. Una interpretación magistral, de diferentes cantos de Navidad, en un marco incomparable como es nuestro templo parroquial, y que nos servirá para sentir más cerca la llegada de la Natividad del Señor y hacernos sentir y vivir el verdadero espíritu de la Navidad.
En la segunda semana del Adviento la liturgia pone el acento en la idea del camino.
Antes de ser transitado, el camino tiene que ser trazado, muchas veces por el paso de los propios caminantes. Ante un camino desconocido es importante contar con la guía y la ayuda de alguien que lo conozca y lo haya recorrido primero. En nuestra vida de fe ocurre lo mismo. No puede existir un verdadero encuentro con el Señor si antes no nos hemos preparado, no le hemos preparado el camino, no hemos preparado debidamente nuestro corazón. Pero igual que el camino físico, el camino de la fe también tiene las mismas dimensiones, Por tanto, no basta solo con preparar el camino que hemos de recorrer nosotros, sino que una vez que lo hemos recorrido, una vez que nos hemos encontrado con el Señor, debemos ayudar a otros a encontrar el camino o a retomarlo si lo han perdido, y a acompañarlos en su recorrido hasta el encuentro con Dios.
Una frase que nos puede servir para reflexionar como estamos recorriendo nuestro camino y como estamos ayudando a otros a recorrer el suyo, teniendo en cuenta que nuestro camino empieza en nuestro propio corazón y continua en el corazón de los demás: "Gracias por aquellos que en mi vida han dejado huella y no cicatrices".
Durante esta segunda semana de Adviento, pidamos al Señor por medio de María, la madre de los caminos y de los que caminan y la mujer que supo siempre ponerse en camino con prontitud, que nos conceda la gracia del Espíritu Santo, que nos ayude cada día a saber descubrir y recorrer el camino que nos conduce a él, saber preparar con profundidad el camino que le lleva a él a nuestro corazón, y a estar dispuestos a ponernos en camino hacia los demás para ayudarles a descubrir y recorrer su propio camino al encuentro con Jesús.
Les dejamos un enlace de las lecturas y un video del Evangelio.
La tensión de la espera del tiempo de Adviento se ve interrumpida por la celebración de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, patrona de España, de un gran arraigo en la fe del pueblo.
Desde la primera hora de la creación, Dios soñó con un mundo y una humanidad maravillosos, en paz y perfecta armonía. Desde entonces, el sueño de Dios ha tenido que convivir con la acción de la serpiente. Pero Dios no desechó su sueño, no abandonó a su Pueblo, no ha dejado nunca de guiarlo y acompañarlo a lo lardo de la historia, hasta que en el momento culminante Dios quiso hacer realidad su sueño en Jesucristo, que vino a mostrarnos el rostro del Padre y a enseñarnos el camino que nos conduce a él.
La realización del sueño de Dios fue posible en María, la muchacha humilde de Nazaret que supo esperar al Mesías con el pueblo de Israel, y a cogerlo luego en su seno y en su vida. Que confió en Dios acogiendo con generosidad su palabra y permaneciendo fiel hasta el final.
María es, no solo, cooperadora necesaria en la realización del sueño de Dios, sino que ella misma es el primer y más perfecto fruto de ese sueño. Ella es para nosotros modelo de espera y esperanza, de acogida de generosidad y de fidelidad. En María, Dios quiere acercarse a la humanidad para acercar a la humanidad a él. María nos muestra y nos ofrece a Jesús, y al mismo tiempo, nos lleva a cada uno a presentarnos ante él.
Les dejamos el enlace con las lecturas, un video del Evangelio y el Magníficat.
En la primera semana del Adviento la liturgia pone el acento en la actitud de la vigilancia, del estar preparado, de estar atento. Cuando se está despistado u ocupándose de muchas cosas a la vez, es muy difícil central la atención en algo concreto y fácilmente se nos escapan detalles de gran importancia y utilidad. En nuestra vida de fe nos suele ocurrir lo mismo, estamos tan aturdidos por nuestros quehaceres cotidianos y por el ruido que nos llega de todas partes, incluso por nuestras propias prácticas de piedad y devoción personal, que muchas veces andamos despistados y distraídos y perdemos el norte de lo realmente importante.
Todos hemos vividos alguna vez la experiencia de estar buscando algo y no encontrarlo, e incluso lo damos por perdido, y de repente nos damos cuenta de que lo teníamos delante, en aquel lugar donde buscamos tantas veces, incluso es posible que lo hayamos tenido en nuestras manos sin darnos cuenta. En la mayoría de los cosas esto sucede porque, mientras buscamos con nuestras manos y nuestros ojos tenemos la mente en otras cosas. Igual si hubiésemos buscado con mas calma y prestando atención, lo hubiésemos encontrado con menos tiempo y mayor facilidad.
En nuestra relación con Dios ocurre lo mismo. Muchas veces estamos tan agobiados, angustiados o desesperados por tantas circunstancias y aturdidos por tantas cosas, que tenemos a Dios ante nosotros y no lo vemos. Y en nuestra oración le preguntamos incluso que dónde está y que por qué no se hace presente cuando en realidad no ha dejado nunca de estar en nuestra vida y de caminar a nuestro lado.
Durante esta primera semana del Adviento pidamos al Señor, por medio de María, la mujer siempre atenta y siempre a la escucha, que nos conceda la gracia del Espíritu Santo, que nos ayude a cultivar en nuestra vida la actitud de mantenernos vigiliantes, despiertos, con nuestra atención centrada en todos y cada uno de los momentos de nuestro día a día, para que no se nos pase por alto nada que sea fundamental, sobre todo para que no perdamos nunca de vista la presencia, el amor y la compañía de Jesús cada segundo de nuestra vida.
Les dejamos un enlace con las lecturas y un video del Evangelio.