Mostrando entradas con la etiqueta Divina Misericordia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Divina Misericordia. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de abril de 2021

II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia.

   A los ocho días de haber celebrado el Día Santo de la Resurrección del Señor nos reunimos en esta celebración que es como una prolongación de aquel cenáculo en el que se reunían los Apóstoles. Durante 50 días y cada domingo resuena en la Eucaristía en anuncio gozoso de la Pascua, “en el día en que Cristo ha vencido a la muerte”, venimos a experimentar la Divina Misericordia, como don de la Pascua. Como Tomás hacemos nuestra profesión de fe, y sentimos la dicha de creer sin haber visto. Con los ojos de la fe sintamos la presencia del Señor, que llega a nosotros aunque las puertas estén cerradas por el miedo.

   Les dejamos un enlace con las lecturas y un video del Evangelio.



sábado, 18 de abril de 2020

II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia

   Nos encontramos ya en el segundo domingo de Pascua, Domingo de la Misericordia, este es un tiempo caracterizado por la alegría que nos viene del Resucitado. ¿Realmente estamos viviendo esa alegría? Hoy también el Señor viene a nuestro encuentro como en aquella oportunidad en la que se presentó ante sus discípulos que se encontraban encerrados por el miedo. Su presencia en medio de ellos los llenó de alegría.
   En la liturgia de la palabra de este día se nos recuerda que el ideal de una comunidad cristiana es vivir la comunión. Esta comunión es posible si vivimos adheridos a Cristo. De allí, que estamos llamados a ser signos de comunión entre nuestros hermanos, y aunque esto no sea tan sencillo, hemos de saber que es el Señor quien nos anima por la fuerza de su Espíritu.

   Les dejamos el enlace con las lecturas y un video del Evangelio.


sábado, 27 de abril de 2019

II Domingo de Pascua. Fiesta de la Divina Misericordia.

     Como los primeros discípulos, a los 8 días de la resurrección estamos reunidos nuevamente, se vuelve a aparecer el Señor Jesús y nos ofrece su presencia cercana y misteriosa. Hoy es domingo de misericordia, de perdón. Es también domingo de dudas y de fe. Es domingo de comunidad cristiana.
     El ciclo de los domingos tiene para nosotros un fin pedagógico. Una semana después de la resurrección, el Señor se volvió a aparecer a los discípulos. Es un día para recordar la victoria de Cristo sobre la muerte, pero día también para encontrarnos con la comunidad cristiana, para hacer presente al viviente y experimentar su amor por nosotros. El libro de los Hechos nos dice hoy que "cada día se aumentaba el número de los creyentes". ¿Cómo dejar de celebrar con los creyentes de todos los tiempos que el Señor se hace presente cada semana en esta fiesta dominical? En el fondo, la gran fiesta de la misericordia, expresada hoy evangélicamente en el perdón de los pecados, es la presencia de Jesús, su cercanía con el hombre. También por esto debemos celebrar el hecho de la resurrección, porque hace que el Señor pueda hacerse presente aquí y en cualquier lugar del mundo y de la historia. No nos asustemos si nos asaltan las dudas de Tomás: extendamos nuestra mano, que el Señor se nos aparece para que confiemos, para que aceptemos, para que amemos. Ésta es su misericordia: estar con nosotros, todos los días, hasta el fin del mundo.

    Les dejamos un enlace con las lecturas y un video del Evangelio.


sábado, 7 de abril de 2018

II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia

     Con este domingo se cierra la "octava de Pascua". El día que se extiende por ocho días, la Resurrección del Señor, y que luego se conmemora cada domingo, mientras esperamos "el domingo sin ocaso". Las lecturas nos presentan la vida de la primera comunidad cristiana, con una frase que debería hacernos reflexionar: "todos pensaban y sentían lo mismo". Seguro que el primer pensamiento de los cristianos era el de victoria, como nos dice el salmo. Victoria de Cristo sobre la muerte que se convirtió en victoria de los cristianos sobre la muerte. O como dirá la segunda lectura de Juan, victoria sobre el mundo porque hemos nacido de Dios. La aparición de Jesús a sus discípulos, a los ocho días de la resurrección, enmarca una misión para los cristianos: ejercer la misericordia, perdonar. Así ha aparecido el amor de Dios entre nosotros: mostrándonos su misericordia en Jesús. La Pascua es para todos una fiesta de misericordia: recibámosla y practiquémosla.

     Les dejamos el enlace con las lecturas del día y un video del Evangelio.


sábado, 22 de abril de 2017

II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia

   Jesús manifestó a Sor Faustina su deseo de que el domingo siguiente al Domingo de Pascua de Resurrección fuera proclamado como el día de la "Fiesta de la Misericordia". Jesús dijo a Sor Faustina: "(...) Esta fiesta ha salido de las entrañas de Mi misericordia y está confirmada en el abismo de Mis gracias" (Diario, 420). " (...) Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores" (Diario, 699). En otra oportunidad dijo: "(...) quien se acerque ese día a la Fuente de Vida, (se refiere a recibir la Santa Comunión) recibirá el perdón total de las culpas y de las penas" (Diario, 300), y "(...) En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata" (Diario, 699).

    Para recibir estos grandes dones hay que cumplir con las condiciones de la devoción a la Divina Misericordia: confiar en Dios, ser misericordiosos con nuestro prójimo, estar en estado de gracia santificante (habernos confesado) y recibir la Santa Comunión.

    Jesús agregó: " (...) No encontrará alma ninguna la justificación hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia y por eso el primer domingo después de Pascua ha de ser la Fiesta de la Misericordia. Ese día los sacerdotes han de hablar a las almas sobre Mi Misericordia infinita" (Diario, 570).

   También indicó: "(...) por eso quiero que la imagen sea bendecida solemnemente el primer domingo después de Pascua y que se la venere públicamente para que cada alma pueda saber de ella" (Diario, 341).

    Les dejamos el enlace de las lecturas y un video del Evangelio.


sábado, 2 de abril de 2016

II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia

    Este domingo celebramos el II Domingo de Pascua, el Domingo de la Divina Misericordia.
    También este domingo es Pascua de Resurrección. Tan grande es la fiesta que durante ocho días seguimos cantando el aleluya gozoso de la salvación.     Por eso leemos el evangelio de la tarde de Pascua en el que Cristo se aparece a sus discípulos. No es otro el que resucita sino el Crucificado, por eso les muestra las manos y el costado. Él les desea: «Paz a vosotros», saludo común de los judíos que se convierte aquí en bendición sublime. Las llagas pueden ser curadas y el miedo puede tornarse en alegría. El Resucitado les regala los dones pascuales: paz, misión, Espíritu y perdón.         Podríamos conjugarlos: el testigo del Resucitado, impulsado por el Espíritu Santo, emprende con entusiasmo la misión de anunciar la paz, que se realiza por el perdón de los pecados. Asimismo, las lecturas de hoy dan noticia contrastante de cómo los primeros creyentes recibieron el anuncio pascual. Por un lado, Tomás es modelo del escéptico a quien le costó abrirse a la novedad del Resucitado; y, por otro, la lectura de Hechos es un pequeño testimonio del avance fulgurante del Evangelio, motivado por la acción curativa del Espíritu y la valentía de los discípulos. Finalmente, hemos leído la primera visión del libro del Apocalipsis. En ella, Juan, el vidente, contempla a una figura extraordinaria, «como un Hijo de Hombre», que representa a Cristo resucitado. Él está entre los siete candelabros de Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea, porque Jesucristo resucitado sigue presente en medio de su Iglesia. Él es el primero y el último, el que ha vencido al abismo y ahora es poseedor de las llaves de la muerte.        Esta visión constituía un mensaje de esperanza para los primeros destinatarios del libro, que vivían asediados por las acechanzas del Imperio Romano. El Viviente animó —y sigue animando— a todos los perseguidos, angustiados y desalentados de la historia. ¡Cristo vive! Déjate entusiasmar por él.

    Les dejamos el enlace con las lecturas de hoy y un video del Evangelio.