Celebramos hoy la Jornada de Oración por la Paz convocada por el Santo Padre el Papa Francisco.
<< Dios y Señor, creador del mundo,
bajo cuyo gobierno se desarrolla la
marcha de la historia;
atiende nuestras súplicas
y concede la paz a nuestros tiempos,
para que nos gocemos incesantemente
en la alabanza de tus misericordias.
Por nuestro Señor Jesucristo. Amén>>
Celebramos el XXV Domingo del Tiempo Ordinario.
San Juan Crisóstomo –un padre de la iglesia del siglo IV– escribió una página memorable sobre la manera en que una persona puede enriquecerse. Se podría resumir en una frase: “El rico es ladrón o hijo de ladrones”. Es una afirmación provocativa, quizás demasiado drástica, sin embargo el texto que se nos propone este domingo como primera lectura parece confirmarlo. En la parte de la carta a Timoteo que se nos propone, Pablo da disposiciones relativas a la oración en la comunidad cristiana. Recomienda hacer “peticiones, súplicas, oraciones y acción de Gracias por todas las personas, por el rey y los poderosos”. El pasaje concluye con una recomendación: “Quisiera, entonces, que en todas partes la gente ore, elevando sus manos…libres de enojos y discusiones” (v. 8). La parábola del Evangelio siempre ha despertado una cierta vergüenza porque, al parecer, el administrador deshonesto es elogiado y no puede recomendarse a los cristianos que lo imiten. Para entender su significado y dar sentido a todos los detalles, deben establecerse el cómo y cuándo este administrador engañó a su amo. Más que contar una historia, parece que Jesús hace referencia a un acontecimiento de su tiempo. Los hechos son tan claros y fuera de toda duda que el administrador no intenta justificarse o inventar una explicación. “Yo les digo que con el dinero sucio se ganen amigos, de modo que, cuando se acabe, ellos los reciban en la morada eterna” (v. 9). Esta es la frase más importante del pasaje de hoy. Sintetiza toda la enseñanza de la parábola.
Les dejamos el enlace con las lecturas y un video del Evangelio.
Hoy se celebra la Festividad de Ntra. Sra. de los Dolores. El próximo sábado 17 celebraremos la eucaristía en su honor a las 19:00 horas en nuestra Parroquia.
Foto: Jose García (c)2016 PARROQUIA MATRIZ DE SAN LORENZO.
La Nunciatura Apostólica hace llegar, por encargo del Secretario de Estado de Su Santidad, el deseo del Santo Padre de que en todas las Iglesias particulares se celebre el día 20 de septiembre de este año como Jornada de Oración por la Paz, conjuntamente con el Encuentro interreligioso que tendrá lugar en Asís y que será presidido por el Santo Padre.
Celebramos esta semana el XXIV Domingo del Tiempo Ordinario y las lecturas nos sitúan ante la misericordia de Dios. El relato del Éxodo narra el pecado del pueblo liberado de Egipto a los pies del Sinaí. Mientras Moisés está recibiendo las tablas de la ley, el pueblo construye el becerro de oro al que adoran y reconocen como su dios (dioses) salvador. El Señor, airado, amenaza con destruirlos. Entonces Moisés eleva su oración a Dios recordándole que Él los ha liberado y prometió a los patriarcas darles la tierra y convertirlos en un gran pueblo. Y Dios se arrepiente de la amenaza. Se manifiesta, así, el poder de la intercesión de Moisés, que revela y provoca la misericordia de Dios y la fidelidad a sus promesas.
El Evangelio nos acerca al cautivador capítulo 15 de San Lucas donde Jesús manifiesta el corazón entrañablemente misericordioso de Dios que se hace realidad en su propia acogida de los pecadores. Se contrapone su actitud con la de los fariseos y letrados, que murmuran. Para darles a entender su erróneo comportamiento, que no se corresponde con el de Dios, Jesús les proclama tres parábolas. En ellas se describe simétricamente la recuperación de algo perdido (la oveja, la moneda y el hijo menor: pecadores) y la alegría de quien lo recupera (el pastor, la mujer, el padre: Dios). La tercera rompe la simetría alargando la narración para presentar el recelo del hijo mayor que desenmascara la actitud de los fariseos y letrados. Ellos, y todo lector, quedan interpelados con las palabras finales del padre.
En la carta a Timoteo, el apóstol Pablo (él también fariseo), testimonia en una apasionada acción de gracias su profunda experiencia de esta misericordia de Dios y de Jesucristo. Su condición pecadora no fue obstáculo para que Dios, derrochando gracia y compasión, lo eligiera como predicador incansable de su misericordia.
Les dejamos el enlace con las lecturas y un video del Evangelio de este domingo.
Mañana miércoles tendremos la exposición del Santísimo Sacramento, como cada mes, desde las 17:00 hasta las 19:00 horas. Y a continuación, Eucaristía en la víspera de la Natividad de María y de la Festividad de Ntra. Sra. del Pino.
Celebramos el XXIII Domingo del Tiempo Ordinario y las dos preguntas retóricas sobre el conocimiento del designio divino (Sab 9,13) no pueden ser respondidas desde la capacidad cognoscitiva humana, siempre frágil y limitada (Sab 9,14.16). Nadie puede comprender la voluntad de Dios sin los dones de la Sabiduría y del Espíritu. El don de la Sabiduría produce en el creyente tres frutos: enderezar una situación de pecado, conocer lo que es grato a Dios y salvar al hombre de todo peligro (Sab 9,18). Se trata de una salvación que viene actuando desde el pasado para cubrir la debilidad humana, de modo que el porvenir del hombre está garantizado por lo que la Sabiduría ha hecho ya por él. De esta forma se descubre que el punto de partida de la reflexión no ha de ser la fragilidad humana, sino la obra salvífica de Dios, como se desprende de la antífona del salmo (Sal 89,1). Finalmente, el Evangelio subraya que para percibir el fruto de esta obra redentora es imprescindible renunciar a cualquier apego mundano imitando a Cristo, desasido de todo para hacer la voluntad del Padre (Lc 14, 26-27).
Les dejamos el enlace con las lecturas de hoy y un video del Evangelio.