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lunes, 29 de enero de 2018
Jornada Mundial de la Vida Consagrada 2018.
sábado, 27 de enero de 2018
IV Domingo del Tiempo Ordinario
Las lecturas muestran el valor y la fuerza de la palabra divina. En el pasaje del Deuteronomio, Moisés anuncia al pueblo la llegada de un profeta como él al que deberán escuchar cuando entren en la tierra. Dios se revelará por medio de él y dará a conocer sus designios. El texto marca, así, la importancia de los profetas y la necesidad de obedecer sus palabras, siempre que hablen lo que Dios les comunica y no según los propios intereses o los de dioses paganos.
El anuncio de Moisés reviste de autoridad a los profetas que Dios fue suscitando en su pueblo para guiarlo por sus caminos. Pero es Jesucristo el que da cumplimiento pleno a esta promesa. Él es también profeta, pero mucho más. No sólo es portador de la palabra de Dios, sino que tiene la misma esencia divina, “es” Palabra de Dios, viva y eficaz (cf. Heb 4,12).
Así lo refleja el relato del Evangelio de Marcos. Jesús demuestra la autoridad de su palabra, un sábado en la sinagoga de Cafarnaúm (tiempo y espacio sagrados). Su enseñanza cautiva pues se diferencia de la de los escribas. Esta autoridad nunca vista se ve corroborada con el signo que allí acontece. Jesús libera, con su palabra, a un hombre poseído. El espíritu inmundo grita con potencia revelando la identidad y misión de Jesús: es el Santo de Dios, que ha venido a destruir los espíritus malignos que se oponen al proyecto del Reino de Dios. Jesús lo manda callar y lo expulsa del interior del hombre. Los que estaban allí presentes quedaron asombrados y reconocen la autoridad misteriosa de esa palabra, que tiene fuerza para someter el mal. Ante tal realidad brota el anhelo del salmista invitando a escuchar esta voz del Señor y no endurecer el corazón a la palabra del Dios salvador.
Por otro lado, este domingo, la Iglesia nos propone, a través de la Jornada de Infancia Misionera, que recordemos a los misioneros y su labor evangelizadora. Lo hacemos de la mano de unos magníficos misioneros –animados, alegres y siempre dispuestos a hablar y actuar–, como son los niños.
El niño es misionero porque no tiene miedo y se sabe acompañado siempre por Dios. Y el niño nos
anima a los adultos a que no olvidemos que la evangelización es tarea universal del bautizado.
Por otro lado, este domingo, la Iglesia nos propone, a través de la Jornada de Infancia Misionera, que recordemos a los misioneros y su labor evangelizadora. Lo hacemos de la mano de unos magníficos misioneros –animados, alegres y siempre dispuestos a hablar y actuar–, como son los niños.
El niño es misionero porque no tiene miedo y se sabe acompañado siempre por Dios. Y el niño nos
anima a los adultos a que no olvidemos que la evangelización es tarea universal del bautizado.
Les dejamos un enlace con las lecturas y un video del Evangelio.
martes, 23 de enero de 2018
lunes, 22 de enero de 2018
Jornada de la Infancia Misionera 2018: “Atrévete a ser misionero”.
Una nueva Jornada de Infancia Misionera llama a las puertas de nuestro corazón cuando apenas hemos concluido el tiempo de Navidad. Lejos de ser inoportuna, viene en el mejor de los momentos. Hemos contemplado a Dios en la fragilidad de un niño; fragilidad y fortaleza para vivir intensamente la misión que Dios Padre le ha confiado. Es allí, en Belén y en Nazaret, donde podemos descubrir la fuerza y el vigor de los niños, a quienes más tarde Jesús propondrá como camino para el Reino de los cielos. Es en ellos y en su colaboración donde, allá por 1843, el obispo Forbin-Janson descubrió el manantial de esta cooperación misionera.
Hace cuatro años, el Secretariado de Infancia Misionera entendió que las siguientes Jornadas deberían ajustarse a las dimensiones de la iniciación cristiana de la infancia. La pastoral diocesana había hecho una apuesta por acompañar a los niños en este itinerario. Primero fue el lema “Yo soy uno de ellos”, evocando la necesidad de conocer el mensaje de Jesús, en el que nos anuncia que todos estamos llamados a ser hijos de Dios. De esta certeza nace el deseo de entrar en contacto con el Señor, acompañando a los niños en la oración y en la celebración; nada mejor que un “Gracias” podría expresar este segundo tramo. Al año siguiente se hizo resonar la invitación de Jesús a la vida cristiana, con el lema “Sígueme”. Faltaba el último eslabón: el compromiso de tomar parte en el anuncio del Evangelio. Así nace la propuesta provocadora del “Atrévete a ser misionero” de este 2018.
Ya el lema del pasado Domund, “Sé valiente, la misión te espera”, ha ido disponiendo los corazones de los niños —y de los mayores— para dar el paso al compromiso. El papa Francisco nos urge a caminar por esta senda de audacia y valor; pero su origen profundo está en el mismo Evangelio, donde Jesús llama, interpela y envía a anunciar por el mundo lo que hemos recibido de Él.
(Anastasio Gil, Director de OMP en España)
Hace cuatro años, el Secretariado de Infancia Misionera entendió que las siguientes Jornadas deberían ajustarse a las dimensiones de la iniciación cristiana de la infancia. La pastoral diocesana había hecho una apuesta por acompañar a los niños en este itinerario. Primero fue el lema “Yo soy uno de ellos”, evocando la necesidad de conocer el mensaje de Jesús, en el que nos anuncia que todos estamos llamados a ser hijos de Dios. De esta certeza nace el deseo de entrar en contacto con el Señor, acompañando a los niños en la oración y en la celebración; nada mejor que un “Gracias” podría expresar este segundo tramo. Al año siguiente se hizo resonar la invitación de Jesús a la vida cristiana, con el lema “Sígueme”. Faltaba el último eslabón: el compromiso de tomar parte en el anuncio del Evangelio. Así nace la propuesta provocadora del “Atrévete a ser misionero” de este 2018.
Ya el lema del pasado Domund, “Sé valiente, la misión te espera”, ha ido disponiendo los corazones de los niños —y de los mayores— para dar el paso al compromiso. El papa Francisco nos urge a caminar por esta senda de audacia y valor; pero su origen profundo está en el mismo Evangelio, donde Jesús llama, interpela y envía a anunciar por el mundo lo que hemos recibido de Él.
(Anastasio Gil, Director de OMP en España)
- Mensaje del Papa Francisco, pulse aquí .
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sábado, 20 de enero de 2018
III Domingo del Tiempo Ordinario.
La proximidad del reino de Dios se comporta respecto de la consumación del tiempo como la fe en relación con la conversión. La expresión “se ha cumplido el plazo” pertenece al lenguaje profético-apocalíptico. Detrás de ella se esconde el saber de Dios que fi ja los tiempos (Dn 7,22; Ez 7,12, 9,1). Así, Dios determinó con antelación el momento de la presentación de Jesús. Con Él se lleva a cabo el cambio de los tiempos, la irrupción del período final, el reinado de Dios.
Tal irrupción pide una decisión que comprende conversión y fe. La primera supone un cambio radical de vida que reorienta todos los ámbitos de la existencia hacia Dios. Para ello, la exigencia ineludible es la fe.
Creer es el acto supremo de confianza con el que el hombre justifica el Evangelio que se le anuncia y testifica como verdadera la exigencia presentada en él. Precisamente de la fe brota la petición del salmista a Dios de conocer los senderos del tiempo de divino para caminar con ellos con más lealtad aún (Sal 24,4-5). Y cuando Dios proporciona este conocimiento se vive la urgencia del momento (1Cor 7,29). Se trata de una experiencia tan poderosa que, hasta la ciudad de Nínive, descrita por el profeta Nahúm como sanguinaria y traidora (Nah 3,1), al contacto con la palabra de Dios pronunciada por Jonás se ve arrastrada instantáneamente a una nueva vida consagrada al Señor.
Les dejamos el enlace con las lecturas y un video del Evangelio.
lunes, 15 de enero de 2018
Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2018.
“Fue tu diestra quien lo hizo, Señor, resplandeciente de poder” (Ex 15, 16) es el lema para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2018 que se celebra del 18 al 25 de enero. Desde hace ya algunos años, el Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos encargan los materiales de oración para esta semana a Iglesias y Comunidades eclesiales confesionales diversas de alguna región geográfica. En esta ocasión, para la semana de oración de 2018, se lo han pedido a las Iglesias y comunidades de la región del Caribe.
La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, recuerdan los obispos de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales en su mensaje, “es ocasión propicia para que conozcamos mejor el diálogo de la Iglesia católica con las Iglesias y Comunidades eclesiales sobre la doctrina de la fe, llevado adelante con gran esfuerzo y dedicación”.
La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, recuerdan los obispos de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales en su mensaje, “es ocasión propicia para que conozcamos mejor el diálogo de la Iglesia católica con las Iglesias y Comunidades eclesiales sobre la doctrina de la fe, llevado adelante con gran esfuerzo y dedicación”.
- Materiales, pulse aquí .
sábado, 13 de enero de 2018
II Domingo del Tiempo Ordinario
Atrás han quedado los días de Navidad, en que hemos celebrado al Dios hecho hombre, niño pequeño. Ahora retomamos el tiempo ordinario de la liturgia. Y en este domingo se nos propone la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado. Hace ya 104 años que la Iglesia nos pide dedicar juntos un día a reflexionar y rezar acerca de esta realidad creciente, un verdadero «signo de los tiempos». El papa Francisco dice en esta ocasión que debemos conjugar cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar.
En la Palabra de Dios el profeta Samuel escuchó por tres veces la llamada de Dios, y al final respondió: «Habla, Señor, que tu siervo escucha». También nosotros diremos en el salmo: «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad».
Dios sigue llamándonos cada día. Como hizo Jesús con Andrés y Juan, en el relato que escucharemos en el evangelio: «Venid y veréis». Que seamos capaces de acoger sus llamadas y descubrirle también en los hermanos y en los signos de los tiempos.
Abramos el corazón a la presencia de Dios en su Palabra, en la eucaristía y en los hermanos, especialmente en los que han llegado de otros lugares y forman parte de nuestra sociedad y, muchos de ellos, también de nuestra Iglesia.
En la Palabra de Dios el profeta Samuel escuchó por tres veces la llamada de Dios, y al final respondió: «Habla, Señor, que tu siervo escucha». También nosotros diremos en el salmo: «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad».
Dios sigue llamándonos cada día. Como hizo Jesús con Andrés y Juan, en el relato que escucharemos en el evangelio: «Venid y veréis». Que seamos capaces de acoger sus llamadas y descubrirle también en los hermanos y en los signos de los tiempos.
Abramos el corazón a la presencia de Dios en su Palabra, en la eucaristía y en los hermanos, especialmente en los que han llegado de otros lugares y forman parte de nuestra sociedad y, muchos de ellos, también de nuestra Iglesia.
Les dejamos el enlace con las lecturas y un video del Evangelio
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