lunes, 5 de mayo de 2025
martes, 19 de enero de 2021
Domingo de la Palabra de Dios 2021 el 24 de enero.
lunes, 9 de noviembre de 2020
IV Jornada Mundial de los Pobres
martes, 24 de marzo de 2020
La Iglesia unida en la oración junto al Papa Francisco.
martes, 21 de enero de 2020
Domingo de la Palabra de Dios el 26 de enero.
lunes, 11 de noviembre de 2019
Jornada Mundial de los Pobres 2019: «La esperanza de los pobres nunca se frustrará».
lunes, 12 de noviembre de 2018
II Jornada Mundial de los Pobres 2018
Una jornada en la que Papa nos invita “a los hermanos obispos, a los sacerdotes y en particular a los diáconos, a quienes se les impuso las manos para el servicio de los pobres (cf. Hch 6, 1-7), junto con las personas consagradas y con tantos laicos y laicas que en las parroquias, en las asociaciones y en los movimientos hacen tangible la respuesta de la Iglesia al grito de los pobres, a que vivan esta Jornada Mundial como un momento privilegiado de nueva evangelización. Los pobres nos evangelizan, ayudándonos a descubrir cada día la belleza del Evangelio. No echemos en saco roto esta oportunidad de gracia. Sintámonos todos, en este día, deudores con ellos, para que tendiendo recíprocamente las manos, uno hacia otro, se realice el encuentro salvífico que sostiene la fe, hace activa la caridad y permite que la esperanza prosiga segura en el camino hacia el Señor que viene”.
jueves, 22 de febrero de 2018
23 de febrero, Jornada de oración y ayuno por la paz.
“Ante la trágica prolongación de situaciones de conflicto en diferentes partes del mundo, invito a todos los fieles a una Jornada especial de oración y ayuno por la paz el 23 de febrero próximo, viernes de la primera semana de Cuaresma. La ofreceremos, en particular, por las poblaciones de la República Democrática del Congo y de Sudán del Sur. Como en otras ocasiones similares también invito a los hermanos y hermanas no católicos y no cristianos a unirse a esta iniciativa, de la manera que consideren más apropiada, pero todos juntos.
Nuestro Padre Celestial siempre escucha a sus hijos, que claman a Él en el dolor y la angustia, “sana a los rotos de de corazón, y venda sus heridas” (Sal. 147,3). Lanzo de todo corazón un llamamiento para que también nosotros escuchemos este grito y, cada uno ante nuestra propia conciencia, ante Dios, se pregunte: “¿Qué puedo hacer por la paz?”. Ciertamente podemos orar; pero no solo: cada uno puede decir “no” a la violencia en lo que dependa de él o de ella. Porque las victorias obtenidas con la violencia son victorias falsas, mientras trabajar por la paz es bueno para todos”.
lunes, 20 de noviembre de 2017
Jornada de Oración por las Víctimas de Abusos Sexuales 2017
La CEE ha optado por el Día Universal del Niño, que se celebra todos los años el 20 de noviembre desde 1989, fecha en la que se acordó el texto final de la Convención sobre los Derechos del Niño, cuyo cumplimiento es obligatorio para todos los países que la han firmado. Es un día dedicado a todos los niños del mundo que quiere llamar la atención sobre la situación de los más desfavorecidos, dar a conocer los derechos de la infancia y concienciar de la importancia de trabajar día a día por su bienestar y desarrollo.
lunes, 22 de mayo de 2017
Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2017
lunes, 20 de febrero de 2017
Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2017
PARA LA CUARESMA 2017
Fiesta de san Lucas Evangelista.
miércoles, 12 de octubre de 2016
Canonización Beato Manuel González, Apóstol de la Eucaristía.16 de octubre.
El 3 de mayo de 1921 fundó las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, en colaboración con su hermana María Antonia, y el 5 de agosto de 1935 el Papa Pío XI lo nombró obispo de Palencia.
muerto, como mi lengua y mi pluma en vida, estén siempre diciendo a los
que pasen: ¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejéis abandonado!»
Su causa de beatificación se abrió el 2 de mayo de 1952, y en 1998 San Juan Pablo II declaró sus virtudes heroicas. Un año después se aprobó el milagro atribuido a su intercesión y el 29 de abril de 2001 fue beatificado en Roma junto a otros cuatro beatos. El 3 de marzo de 2016, el Papa Francisco
autorizó a la Congregación para la Causa de los Santos promulgar el decreto
de un milagro atribuido a su intercesión, y el 16 de octubre será canonizado en Roma.
martes, 12 de abril de 2016
Jornada de Oración por las Vocaciones 2016
“La Iglesia, madre de vocaciones”
El papa Francisco explica en su mensaje que:
- La vocación nace en la Iglesia
- La vocación crece en la Iglesia
- La vocación está sostenida por la Iglesia
A continuación, destacamos algunas citas interesantes:
- “La comunidad se convierte de este modo en el hogar y la familia
en la que nace la vocación”.
- “Para quienes ya están en formación, la comunidad cristiana
permanece siempre como el ámbito educativo fundamental, ante
la cual experimentan gratitud”.
- “Nadie es llamado exclusivamente para una región, ni para un
grupo o movimiento eclesial, sino al servicio de la Iglesia y del
mundo”.
- “Quien ha consagrado su vida al Señor está dispuesto a servir a la
Iglesia donde esta le necesite”.
- “Los misioneros están acompañados y sostenidos por la
comunidad cristiana, que continúa siendo para ellos un referente
vital”.
Es esencial:
- “Comunicar el mensaje evangélico junto a un buen catequista;
experimentar la evangelización de las periferias con una
comunidad religiosa; descubrir y apreciar el tesoro de la
contemplación compartiendo la vida de clausura; conocer mejor la
misión ad gentes por el contacto con los misioneros; profundizar
en la experiencia de la pastoral en la parroquia y en la diócesis
con los sacerdotes diocesanos”.
-Para leer el mensaje completo:
https://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/vocations/documents/papa-
francesco_20151129_53-messaggio-giornata-mondiale-vocazioni.html
-Más información y el material en:
http://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-de-oracion-por-las-vocaciones/
lunes, 8 de febrero de 2016
Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2016
1. María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada.
En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17). Con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio. Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios.
María, después de haber acogido la Buena Noticia que le dirige el arcángel Gabriel, canta proféticamente en el Magnificat la misericordia con la que Dios la ha elegido. La Virgen de Nazaret, prometida con José, se convierte así en el icono perfecto de la Iglesia que evangeliza, porque fue y sigue siendo evangelizada por obra del Espíritu Santo, que hizo fecundo su vientre virginal. En la tradición profética, en su etimología, la misericordia está estrechamente vinculada, precisamente con las entrañas maternas (rahamim) y con una bondad generosa, fiel y compasiva (hesed) que se tiene en el seno de las relaciones conyugales y parentales.
2. La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia
El misterio de la misericordia divina se revela a lo largo de la historia de la alianza entre Dios y su pueblo Israel. Dios, en efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral, especialmente en los momentos más dramáticos, cuando la infidelidad rompe el vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la justicia y la verdad. Aquí estamos frente a un auténtico drama de amor, en el cual Dios desempeña el papel de padre y de marido traicionado, mientras que Israel el de hijo/hija y el de esposa infiel. Son justamente las imágenes familiares —como en el caso de Oseas (cf. Os 1-2)— las que expresan hasta qué punto Dios desea unirse a su pueblo.
Este drama de amor alcanza su culmen en el Hijo hecho hombre. En él Dios derrama su ilimitada misericordia hasta tal punto que hace de él la «Misericordia encarnada» (Misericordiae vultus, 8). En efecto, como hombre, Jesús de Nazaret es hijo de Israel a todos los efectos. Y lo es hasta tal punto que encarna la escucha perfecta de Dios que el Shemà requiere a todo judío, y que todavía hoy es el corazón de la alianza de Dios con Israel: «Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6,4-5). El Hijo de Dios es el Esposo que hace cualquier cosa por ganarse el amor de su Esposa, con quien está unido con un amor incondicional, que se hace visible en las nupcias eternas con ella.
Es éste el corazón del kerygma apostólico, en el cual la misericordia divina ocupa un lugar central y fundamental. Es «la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado» (Exh. ap. Evangelii gaudium, 36), el primer anuncio que «siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis» (ibíd., 164). La Misericordia entonces «expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer» (Misericordiae vultus, 21), restableciendo de ese modo la relación con él. Y, en Jesús crucificado, Dios quiere alcanzar al pecador incluso en su lejanía más extrema, justamente allí donde se perdió y se alejó de Él. Y esto lo hace con la esperanza de poder así, finalmente, enternecer el corazón endurecido de su Esposa.
3. Las obras de misericordia
Ante este amor fuerte como la muerte (cf. Ct 8,6), el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres. Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo. Y cuanto mayor es el poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este engañoso ofuscamiento. Llega hasta tal punto que ni siquiera ve al pobre Lázaro, que mendiga a la puerta de su casa (cf. Lc 16,20-21), y que es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión. Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos. Y este ofuscamiento va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5) que es la raíz de todo pecado. Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar. Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos.
La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos. Sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo, siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno. He aquí, pues, que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a la espera de su venida.
No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf.Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).
Vaticano, 4 de octubre de 2015
Fiesta de San Francisco de Asís










