Celebramos el decimocuarto domingo del Tiempo Ordinario y las tres lecturas de hoy nos presentan un panorama de rechazo a la Palabra y los profetas. El profeta Ezequiel es enviado por Dios a un pueblo rebelde y testarudo que rechaza la Palabra. También Jesús tropieza con la misma experiencia y se sorprende de la falta de fe de sus paisanos. Pero el mensajero de la Palabra nunca se viene abajo, afirma San Pablo en la lectura de la segunda carta a los corintios.
Les dejamos un enlace con las lecturas y un video del Evangelio.
Del lunes 8 al domingo 14 de julio a las 19:00 horas.
Triduo a la Virgen.
Miércoles 10 de julio. 20:00 horas. Eucaristía.
Jueves 11 de julio. 20:00 horas. Eucaristía.
Viernes 11 de julio.20:00 horas. Eucaristía.
Sábado 13 de julio. 18:00 horas. Ofrenda de alimentos a la Santísima Virgen, que irá destinada a Cáritas Parroquial. A su término, eucaristía.
Celebración Litúrgica de la Santísima Virgen, domingo 14 de julio.
- 10:00 horas. Eucaristía del peregrino. - 12:30 horas. Solemne Función Religiosa en honor a la Santísima Virgen. A continuación, procesión con la venerada imagen con el recorrido de costumbre. - 20:00 horas. Eucaristía por los fieles difuntos del barrio.
Nota: - El Templo Parroquial abrirá 60 minutos antes de cada eucaristía. - Los donativos para flores entregar al párroco. - La Parroquia se reserva el derecho a modificar cualquier acto anteriormente reseñado.
Celebramos el XII del tiempo ordinario, y aunque tenemos fe y la practicamos. A veces hay pruebas grandes en nuestra vida cuando se hace difícil creer. En estos momentos recordemos las lecturas de hoy que nos dicen que Dios es omnipotente. Él es creador de todo y tiene dominio sobre todo. Por su gran amor para cada uno de nosotros, Cristo murió para hacernos nuevas criaturas. Debemos buscar nuestra alegría en el Señor en todo momento.
La primera lectura, tomada del libro de Job, es preparación para el Evangelio de hoy. Las respuestas de Dios están llenas de luz y de sabiduría. Vemos que la mano benefactora de Dios se encuentra en todo; por ejemplo, en la tempestad. El dominio de Dios sobre el mar es símbolo y recuerdo de la omnipotencia divina. Dios quiere que Job espere y confíe en Él. En la segunda lectura san Pablo dice que por la muerte y resurrección de Cristo, nosotros y el mundo somos una nueva creación. Entonces, nuestra manera de vivir debe ser según el Espíritu y no según la carne. También vivimos no para nosotros mismos sino para Dios y para los demás. El Evangelio es la narración de la tempestad en el mar. En el Antiguo Testamento Dios dominó las fuerzas contrarias del mar. Cristo en esta lectura lo calma él mismo. Él es más poderoso que las fuerzas que quieren destruir al ser humano. Él es Dios. Cristo pide fe de parte de los Apóstoles.
Les dejamos un enlace con las lecturas de este día y un video del Evangelio.
Celebramos el undécimo domingo del Tiempo Ordinario. La esperanza del reino mesiánico anunciado por el profeta Ezequiel con la imagen del tallo que, con los cuidados del Señor, se convierte en su cedro noble, se hace realidad en el Reino de Dios que crece incontenible, a pesar de comienzos tan modestos como los de un diminuto grano de mostaza. Esto fundamenta la confianza y el optimismo de quien camina guiado por la fe.
Les dejamos un enlace con las lecturas y un video del Evangelio de hoy.
Celebramos el décimo domingo del Tiempo Ordinario, y los textos nos recuerdan una vez más el proyecto amoroso de Dios y la actitud de incomprensión y rechazo que este proyecto encuentra en el corazón humano. Con el pecado del Génesis el hombre da la espalda al orden creado por Dios. En en el evangelio las palabras de Jesús, sus curaciones y gestos provocan la admiración y adhesión de muchos, pero también la incomprensión en sus familiares y las calumnias de los maestros de la ley judíos. La segunda lectura recuerda a los cristianos la promesa de una casa eterna construida por Dios en los cielos.
Les dejamos un enlace con las lecturas y un video del Evangelio.
Celebramos hoy la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo (antes llamada Corpus); nacida en el siglo XIII y que nos hace centrar nuestra atención agradecida en la Eucaristía como sacramento en el que Cristo Jesús se nos da como alimento para el camino, haciéndonos comulgar con su propia Persona, con su Cuerpo y Sangre, bajo la forma del pan y del vino.
La fiesta de hoy adquiere un tono muy especial. Fijamos nuestra atención, no tanto en la celebración de la Eucaristía, sino en su prolongación, la presencia permanente en medio de nosotros del Señor Eucarístico, como alimento disponible para los enfermos y como signo sacramental continuado de su presencia en nuestras vidas, que nos mueve a rendirle nuestro culto de veneración y adoración.
En las lecturas de la gran fiesta de hoy aparecen vinculados los conceptos de “sangre” y de “alianza”, aunque con un sentido diverso en cada caso. El libro del Éxodo nos sitúa en el Sinaí, donde Moisés utiliza la sangre de los animales sacrificados para ratificar la alianza que Yahvé ha establecido con su pueblo. El Evangelio de Marcos, en cambio, nos introduce en la última cena, donde Jesús mismo afirma que es su sangre la que sella la nueva y definitiva alianza de Dios con todos los hombres. La carta a los Hebreos, por su parte, interpreta esta novedad desde su propia perspectiva teológica.
Les dejamos un enlace con las lecturas y un video del Evangelio.